Invertir usando una estrategia DGI o Dividend Growth Investing consiste en invertir en acciones que paguen dividendo constantemente y de forma creciente y que reinvirtamos los dividendos cobrados para favorecer el efecto del interés compuesto.
La importancia real de esta estrategia no es el dividendo en sí, el dividendo por sí solo tiene un efecto neutro en la cotización ya que se descuenta del precio de la acción. El punto clave es que las empresas con dividendos constantes y crecientes suelen presentar ventajas competitivas de largo plazo, lo que históricamente ha permitido que carteras de este tipo batan al mercado.
Existen distintos fondos y ETFs que se basan directamente en esta estrategia aunque muchos no suelen estar disponibles para el inversor minorista en Europa debido a la normativa MiFiD II (como el VIG de Vanguard o el ETF NOBL que sólo invierte en aristocratas del dividendo) lo que empuja a mucha gente a recurrir a la gestión activa y el stock picking.